domingo, 13 de septiembre de 2020

Nuestra Policía Nacional

Lo primero que hay que decir, es que no sé puede generalizar por los actos de un pequeño grupo de individuos que pertenecen a una institución. Si ese fuera el caso, deberíamos acabar con nuestra misma sociedad, porque pareciera que creen que los policías salen de otro planeta, no, son hijos, padres, hermanos, sobrinos, tíos y esposos de Colombia. Adicionalmente, al generalizar llegaríamos a la conclusión que somos una nación inviable, todos los maestros son abusivos, los sacerdotes pederastas, los políticos corruptos, los empleados flojos e improductivos, los empresarios abusivos y así sucesivamente; pero esa no es la realidad. Así que acabemos con la generalización.

Solo se necesita ver las noticias para darse cuenta que a diario la policía nacional a través de sus diferentes divisiones desarticula bandas criminales, atrapa bandidos, destruye narcolaboratorios, protege infantes, rescata secuestrados y fauna en peligro y así podría seguir indefinidamente. Es tan valioso su aporte a nuestra sociedad que da vergüenza la falta de reconocimiento de muchos que salen a bandalizar los bienes públicos.

Los hechos que manchen el honor de la institución deben, por supuesto, ser investigados y castigados. Eso no tiene duda. Si hay bandidos colados en las filas hay que identificarlos y judicializarlos. Seguirá pasando por que la fuente del talento humano de nuestra fuerza pública es una sociedad lastimada profundamente por la falta de valores. Se trata entonces de mejorar procesos para minimizar esos riesgos. 

Mi completo respaldo a la institucionaliza que representa la PONAL, y a los procesos de investigaciones a los abusos cuando se requiera dicha judicialización. Sin orden no hay desarrollo, no hay ningún país del mundo que haya sacado a su población adelante sin orden y control, ninguno. 

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